Buenas tardes de Domingo,
¿habéis aprovechado el finde o, cómo yo y a causa del mal tiempo, os habéis quedado en casa? A mí las inclemencias metereológicas me han venido muy bien para ponerme al día con varias series (Juego de Tronos, Homeland, Elementary, etc.) y con el reto ABC.
Y no, no me ha dado por los nombres raros. Seguro que si os digo que la manicura de hoy versa sobre otro santo relacionado con una leyenda en la que aparece un dragón, una princesa y una rosa, ya sabréis qué Jorge he decidido pintar en mis uñas y más si sois o vivís en Cataluña.
Según esta leyenda, Jorge de Capadocia, soldado del ejército romano, en uno de sus viajes, fue a parar a una ciudad cuya fuente estaba ocupada por la guarida de un dragón. Para poder sacar agua de la misma, debían ofrecer en sacrificio a un habitante. Un día, el sacrificio recayó sobre la princesa del lugar y, cuando estaba a punto de ser devorada, apareció Jorge en su caballo y decapitó al dragón. De la sangre brotó una rosa y, en agradecimiento, la ciudad se convirtió al cristianismo.
La historia de San Jorge y el dragón me ha fascinado desde pequeña, no sólo porque es una historia medieval maravillosa si no porque, con el tiempo, ha adquirido un simbolismo profundo para mí y, si no tuviera la piel del cuerpo llenita de lunares y miedo al dolor, hace tiempo que me habría tatuado en ella a sus protagonistas.
Más allá de la parte fantástica y del simbolismo real de la misma (el triunfo de la Iglesia y su doctrina cristiana sobre el paganismo), para mí no deja de ser una representación del ying y yang; una representación de la lucha constante del ser humano contra sus miedos, sus limitaciones, su lado oscuro y la adversidad. Si no hacemos nada y dejamos que la parte negativa triunfe, el Hombre acaba devorado por sí mismo (como decía Plauto, el hombre es un lobo para el hombre) pero, si nos enfrentamos a esa parte de nosotros que nos paraliza, alcanzaremos nuestras metas y sabremos afrontar los envites de la vida.
Así pues, en mi manicura, Jorge aparece representado como el Hombre luchando contra aquello interno y externo que le impide avanzar (el dragón); lucha de la que sale victorioso y, gracias a la cual, consigue grandes cosas (la rosa).
Feliz comienzo de semana.











































